Depósitos agua potable

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Enterrados o en superficie.

Los depósitos de agua se pueden instalar bajo tierra, a nivel del suelo o en algunas zonas más elevadas en función de su uso aunque el funcionamiento siempre es el mismo.

La mayoría de los depósitos están fabricados con PEAD (Polietileno de Alta Densidad), conocido también como HDPE (High Density Polyethylene), un material de primera calidad, inodoro, insípido y no tóxico que cuenta con las propiedades óptimas para la preservación de este bien.

Además, al estar compuesto por moléculas de carbono e hidrógeno, hace que sea ideal desde el punto de vista medioambiental, no es tóxico y puede reciclarse al completo.

Las características del material, su sistema de fabricación, el diseño con refuerzos internos, el espesor de las paredes y el riguroso control de calidad le garantizan una excelente estabilidad.

Depósitos de almacenamiento PRFV, poliéster reforzado con fibra de vidrio.

Para cualquier clase de líquidos, ya sean para productos:

1. Alimenticios: vinos. Aceites vegetales (oliva, girasol, coco, de avellana, etc.). Glucosa, fructosa, sorbitol. Chocolate líquido, etc.

2. Farmaceúticos y veterinarios

3. Cosmética (champús y geles, así como de sus componentes)

4. Químicos: corrosivos (según ITC-MIE-APQ-006) como ácido clorhídrico, ácido sulfúrico, ácido fosfórico, ácido fluorhídrico, ácido nítrico, cloruro férrico, hipoclorito sódico, policloruro de aluminio, sosa (hidróxido sódico), sulfato de cromo, sulfato de aluminio, bisulfito sódico, agua oxigenada, etc. Abonos y fertilizantes, etc.

5. Agua: agua potable. Agua contraincendios. Agua desmineralizada. Agua desionizada. Agua osmotizada. Agua descalcificada. Aguas residuales industriales y urbanas, etc.

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