BIOMASA

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Calefacción eficiente.

La caldera de biomasa funciona con combustibles basados en desechos naturales, incluso con basura orgánica. Los combustibles empleados más reconocidos son el pellet, la leña y en algunas zonas geográficas el hueso de aceituna.

La combustión de estos materiales va a producir energía térmica y eléctrica para abastecer a nuestras necesidades tanto domésticas como industriales. También existen sistemas de calefacción centralizada con biomasa que son utilizadas para suministrar calefacción a todas las viviendas de un edificio y termoestufas de biomasa que calientan todas las partes de una vivienda.

Tiene una eficiencia energética superior a las calderas tradicionales como son las de gas y gasoil. Poniendo un ejemplo práctico, en una vivienda con caldera de biomasa y suelo radiante el gasto mensual de calefacción y agua caliente sanitaria puede reducirse a la mitad.

Calderas de llama invertida para la combustión de trozos de leña. Es la forma de aprovechar la quema de la leña de antaño. Su calor se obtiene a través de la combustión de troncos de madera.

Calderas de astillas. Funcionan a través de un mecanismo más automatizado. Los trozos de madera del combustible suelen ser pequeños y de pocos centímetros, como ejemplo, residuos de explotaciones forestales o residuos industriales (fábricas de muebles, carpinterías, etc.)

Caldera de pellets. Este sistema funciona gracias a un determinado combustible prensado confeccionado artificialmente que está compuesto principalmente por serrín, llamado pellets.

Multicombustibles.  Usan combustibles biomásicos que provienen de los residuos naturales. Los más comunes son los huesos de aceitunas y las cáscaras de almendras.

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